lunes, 19 de julio de 2010

EL MINISTERIO DE INDUSTRIA OBLIGADO A ENTREGAR LOS INFORMES CLAVE SOBRE EL CEMENTERIO NUCLEAR

Auto de la Audiencia Nacional en el recurso ecologista contra el proceso del ATC.

La Audiencia Nacional estima el recurso de Greenpeace,
al que se opuso el abogado del Estado del Ministerio de Industria

La Audiencia Nacional, en un reciente auto derivado del recurso contencioso-administrativo interpuesto por Greenpeace contra el proceso del cementerio nuclear, ordena al Ministerio de Industria que incluya en el expediente que ha de entregarse a las organizaciones demandantes los siguientes documentos: Proyecto Técnico del Almacén Temporal Centralizado (ATC) de residuos nucleares, Estudio de Seguridad del ATC, Proyecto Técnico del Centro Tecnológico Asociado al ATC para experimentación con residuos radiactivos y radiactividad, Estudio de Seguridad del Centro Tecnológico y los Informes sobre la protección física del emplazamiento del complejo.

Estos son los informes clave del proyecto del cementerio nuclear que promueve el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio (MITyC) y que éste, a través del abogado del Estado, se negaba a presentar.

Estos son los informes clave del proyecto del cementerio nuclear que promueve el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio (MITyC) y que éste, a través del abogado del Estado, se negaba a presentar.

Para Greenpeace esta actitud secretista y obstrucionista del Ministerio de Industria es una demostración patente de la falta de trasparencia del proceso del cementerio nuclear emprendido por el MITyC y la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (ENRESA, que depende de aquel). Este proceso se ha caracterizado también por la ausencia de mecanismos de participación pública previos al inicio del proceso, por la actuación a espaldas de los ciudadanos y por la búsqueda de candidatos negociada en secreto.

En ese sentido, este proceso puede considerarse ilegal pues vulnera claramente los principios jurídicos contenidos en el Convenio sobre el acceso a la información, la participación del público en la toma de decisiones y el acceso a la justicia en materia de medio ambiente (conocido como Convenio Aarhus), elaborado en Aarhus (Dinamarca) el 25 de junio de 1998, ratificado por España mediante instrumento de 15 de diciembre de 2004 y en vigor en nuestro país desde el 29 de marzo de 2005.

Por ello, a finales del pasado mes de febrero, Greenpeace interpuso un recurso contencioso-administrativo ante la Audiencia Nacional (al que se ha sumado Ecologistas en Acción) para impugnar la Resolución del 23 de diciembre de 2009 de la Secretaría de Estado de Energía del Ministerio de Industria que daba inicio al proceso de búsqueda de candidatos para alojar el cementerio nuclear centralizado (ATC) y su centro de experimentación nuclear asociado.

La Audiencia Nacional, en una resolución de fecha 23 de marzo, dió traslado a las organizaciones demandantes del expediente administrativo sobre el ATC y su centro de experimentación nuclear asociado que le había remitido el MITyC, y emplazó a Greenpeace y Ecologistas en Acción a formular, en un plazo de 20 días, la demanda correspondiente.

El expediente remitido por el Ministerio de Industria a la Audiencia Nacional constaba de 8 documentos, todos ellos referidos a cuestiones normativas y procedimentales, sin que figurase ni un solo documento en el que se pueda conocer las condiciones concretas del Almacén Temporal Centralizado de combustible nuclear gastado y residuos radioactivos de alta actividad (ATC) y su centro tecnológico asociado, determinantes para conocer si la resolución se ajusta a derecho.

Debido a ello, Greenpeace planteó un recurso de súplica para recabar los informes citados, entre otros, con el fin de disponer de la información relevante sobre el proyecto del cementerio nuc lear y su centro de experimentación nuclear asociado. A pesar de la negativa del MITyC, la audiencia Nacinal ha estimado el recurso de Greenpeace.

Cabe destacar que nadie, ni siquiera los alcaldes de los pueblos que se han postulado como candidatos a albergar el cementerio nuclear, ni los parlamentarios del Congreso de los Diputados, del Senado o de los parlamentos autonómicos, ha podido ver estos documentos antes de que el Ministerio de Industria pusiera en marcha el proceso del ATC. Lo cual, a juicio de Greenpeace, es una demostración clara de la vulneración del Convenio Aarhus por parte del Ministerio de Industria.

De hecho, la violación del este Convenio ya ha sido reconocido explícitamente por el Parlamento de Cataluña, en su Resolución contraria a la instalación del cementerio nuclear en Cataluña aprobada el pasado 11 de marzo, con los votos a favor de PSC-PSOE, CiU, ERC y ICV, y ningún voto en contra. En el punto 2 de dicha Resolución el Parlamento reconocía que la candidatura de Ascó (la única de Cataluña) no ha cumplido con los requisitos de información y participación pública establecidos en el Convenio de Aarhus.

La organización ecologista recuerda que TODAS las comunidades autónomas en las que se encuentran los municipios que han presentado su candidatura al Ministerio de Industria han mostrado ya su rechazo a albergar en su territorio ese cementerio nuclear. Tras los rechazos de Castilla-La Mancha, Cataluña y Extremadura, han seguido los claros recxhazos de las CC.AA. De Castilla y León y Valencia, gobernadas por el PP.

“Ante el rotundo rechazo social, territorial y político suscitado ante este proyecto, Greenpeace pide al Gobierno y al PP que acuerden, en el Pacto Energético que están negociando, la paralización del proceso del cementerio nuclear”, ha declarado Carlos Bravo, responsable de la Campaña de Energía de Greenpeace.

FIN DEL COMUNICADO

sábado, 17 de julio de 2010

Gran VERBENA POPULAR




Rumba Flamenca:
LOS SONES DEL CHICHARRO
Discomovil:
IGANFU

Lugar: Plaza Mayor de Fontihoyuelo, Valladolid

Día y hora: 30 de julio de 2010, viernes, 10 noche.

domingo, 11 de julio de 2010

¡Atención! Mina Nuclear

REPORTAJE: EL PROBLEMA DE LOS RESIDUOS

EL PAÍS visita un depósito de residuos radiactivos en peligro de hundimiento en Alemania

LAURA LUCCHINI 11/07/2010
A es la primera letra de Aufpassen (atención, en alemán). La enorme letra, tallada en madera, está situada en un campo verde en una colina de la Baja Sajonia, al sur de Berlín. El idílico paisaje esconde uno de los dramas de la Alemania actual. Aquí hay minas de sal en las que se han venido almacenando residuos nucleares desde los años sesenta. Pero las minas amenazan ahora con hundirse a causa de una constante filtración de agua. Evitarlo implica una lucha contra el tiempo: evacuar los 126.000 barriles almacenados antes de que ocurra el desastre, que los expertos esperan com omáximo en 2026. El incidente abre nuevos interrogantes en un país cuyo Gobierno planea prorrogar el plazo de vida de las centrales nucleares, anulando la norma aprobada por el Gabinete de Gerhard Schröder en 2001, que establecía el abandono paulatino de la energía atómica hasta la renuncia total en 2021.

El eterno problema del uso de la energía atómica es encontrar un lugar seguro donde almacenar los residuos, porque los desechos nucleares permanecen activos durante miles de años. A finales de los sesenta, Alemania creyó encontrar la solución a este problema construyendo depósitos dentro de las minas de sal, muy frecuentes en la Baja Sajonia, considerados lugares seguros para millones de años. El primer depósito de residuos nucleares bajo tierra se construyó en 1967 en la mina de Asse II, a media hora de la ciudad de Braunschwieg. Veinte años más tarde, un chorro de agua y sal, mezcla altamente corrosiva, comenzó a penetrar en la mina. Actualmente, se drenan 12.000 litros de agua al día de la mina. Todavía no se sabe de dónde provienen. Ecologistas y expertos temen que lamina se hunda en un plazo de entre 10 y 20 años.

Para bajar a la mina es necesario equiparse adecuadamente. Túnica blanca, zapatos de goma, casco con luz y contador al cuello para medir la radiactividad. Al interior se baja en un ascensor de hierro. Los trabajadores se saludan con sonoros Gluck auf!, que significan algo así como "buena suerte".

A 450metros bajo tierra, en la parte más alta de la mina, la temperatura supera los 33 grados y el aire es seco. La sal se pega a la piel de las mejillas y deja los labios blancos. Es un lugar impresionante. Enormes cuevas que parecen catedrales se suceden a medida que se va bajando por la cavidad, en forma de cono, a lo largo de 400 metros de profundidad. En total hay unas 130 cámaras, conectadas por una estructura de galerías por las que los trabajadores se mueven con unas furgonetas tipo pick-up, que no pueden superar los 30 kilómetros por hora. En total, el depósito ocupa un volumen de 3,3 millones de metros cúbicos.

Hendiduras paralelas se repiten idénticas a lo largo de las paredes de la cueva de sal. Annette Pralitz, responsable de comunicación, indica una grieta con un dedo y explica: "La colina se ha movido seis metros desde los años setenta hasta hoy, estas rayas son el resultado de su movimiento, que ha provocado también grietas". En esta parte de lamina se puede observar la maquinaria para producir el cemento con el que se tapan las grietas y se cierran los almacenes.

A 685 metros bajo tierra se encuentra la piscina donde se recoge el agua que se filtra en la mina. "Si el agua entrara en contacto directamente con los residuos podrían contaminar hasta la biosfera" avisa Pralitz. En la mayoría de los almacenes que están bajo control constante, nada semejante ha ocurrido todavía. La empresa sostiene que no hay datos concretos sobre el estado de los depósitos, pero en varias ocasiones las autoridades federales han admitido el hallazgo en el agua de rastros de cesio, plutonio y americio, un hecho que avalaría la hipótesis de que el agua ha entrado en contacto con los residuos nucleares y de que los barriles en las cámaras cerradas estén dañados. Es la tesis que defiende también el movimiento de ciudadanos Aufpassen, los que han colocado la letra "A" como signo de protesta en la zona.

Wolfram König, presidente de la Oficina Federal de Protección Radiactiva (BfS), asegura que duerme bien por la noche a pesar de la responsabilidad que pesa sobre él. "No sabemos cuáles pueden ser las consecuencias de estas filtraciones y tampoco de dónde proceden. El dato positivo es que son constantes y estables desde hace tiempo. Lo que estamos haciendo es mantenerlas permanentemente bajo control".

Entre las distintas opciones que se han barajado para atajar el problema está la de vaciar el depósito. Pero ¿cómo? "Esta solución implica toda una serie de problemas. Entre ellos, el de que no sabemos en qué estado se encuentran los barriles", explica König. Según sus datos, desde 1978 han sido almacenados 1.293 barriles con residuos de mediana radiactividad, y 124.494 con radiactividad débil.

Mientras muestra una imagen de 1978 en la que los contenedores de escorias aparecen ordenados en una habitación, a una profundidad de alrededor de 700 metros bajo tierra, König admite que no tiene modo de saber "en qué estado se encuentran estos barriles y qué tipo de atmósfera se ha creado en estos depósitos, ya que fueron cerrados herméticamente hace treinta años". Parte del problema reside tambien en la falta de documentación sobre la basura atómica volcada en aquella época.

Por eso, los residuos solo podrían moverse si estuviera a punto la tecnología necesaria para penetrar en los almacenes cerrados y controlar el estado de los contenedores y de las cámaras. Eso requiere además construir máquinas que permitan extraer rápidamente los barriles y moverlos a un depósito temporal que todavía no ha sido encontrado. König apunta a 2026 como fecha verosímil para solucionar todas estas cuestiones. El coste sería de miles de millones de euros. Otro depósito, el de Morsleven, en territorio de la que fue la Alemania comunista, sufre problemas parecidos a los de Asse II. Mientras tanto, el mismo Gobierno que se dispone a prorrogar el tiempo de vida de las centrales nucleares a propuesto subir los impuestos a las empresas del lobby atómico (Eon, RWE, EnBW y Vattenfall). El dinero recaudado serviría también para pagar las operaciones necesarias y tratar de evitar un desastre medioambiental.

sábado, 10 de julio de 2010

TIERRA DE CAMPOS VIVA SE CONCENTRA CONTRA EL CEMENTERIO NUCLEAR EN SAHAGÚN

Pide la eliminación inmediata de las candidaturas al ATC de Melgar de Arriba y Santervás de Campos


Sahagún (León).- Un grupo de mujeres de la plataforma Anticementerio Nuclear Tierra de Campos Viva se ha concentrado hoy sábado en la Plaza Mayor de Sahagún para reiterar su petición a los ayuntamientos de Santervás de Campos y Melgar de Arriba para que retiren sus candidaturas a la instalación del Almacén Temporal Centralizado de Residuos Radioactivos de Alta Actividad.

Las integrantes de la Plataforma tienen intención de continuar con las concentraciones en la Plaza Mayor de Sahagún cada sábado desde las 11 de la mañana, como acto de protesta ante la amenaza que sigue suponiendo el cementerio nuclear e invita a todas las mujeres de la zona a que se concentren con ellas para decir no a este proyecto. Además se continúa la recogida de firmas para que todo el interesado pueda dejar constancia de su rechazo.

“Sahagún se encuentra a tan sólo 14 kilómetros de los terrenos donde se quiere construir el cementerio nuclear y los sábados su mercado reúne a gente de toda la comarca, por eso nos vamos a seguir concentrando aquí cada sábado para recoger firmas contra el ATC y pedir que Melgar de Arriba y Santervás de Campos retiren sus candidaturas al ATC”, ha declarado Esperanza Jiménez, portavoz de la Plataforma.

A pesar de que las Cortes de Castilla y León y la Diputación de Valladolid se han sumado recientemente a las Diputaciones de León, Palencia y Soria junto con multitud de municipios de Tierra de Campos en su rechazo al cementerio nuclear, Tierra de Campos Viva recuerda que Melgar de Arriba y Santervás de Campos siguen dentro de la carrera por albergar la instalación nuclear y el centro de experimentación asociado, mientras el Ministerio de Industria no elimine las candidaturas o hasta que los alcaldes de los dos municipios terracampinos retiren sus candidaturas.


FIN DEL COMUNICADO

viernes, 9 de julio de 2010

Visita al doctor